miércoles, 1 de febrero de 2012

3.2 El autismo no debe considerarse como una encefalopatía estática




Trastorno del Espectro Autista
Los trastornos del espectro autista son un conjunto de manifestaciones fenotípicas que pueden derivarse de alteraciones a distintos niveles orgánicos que producen alteraciones en cascada y que, a su vez, derivan en disfunciones fisiopatológicas.
Esther Román Cantón 05/05/2008
Los trastornos del espectro autista (TEA) son de etiopatogenia compleja, con heterogeneidad en la etiología y fenotipo común resultado de una cascada de alteraciones: síndromes conocidos, alteraciones genéticas, estructura cerebral, alteraciones inmunológicas, metabólicas y neurofisiológicas. Así ha descrito las bases biológicas de los TEA Mara Parellada, psiquiatra de la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, en su intervención en el VII Curso Internacional de Actualización en Psiquiatría Infanto-Juvenil, centrado en esta edición en el espectro autista, que se ha celebrado en dicho hospital.

"Hay hallazgos de estructura cerebral alterada y hallazgos neuropatológicos de autopsias de personas autistas que dan cuenta de alteraciones en el neurodesarro- llo. Además, hay datos inmunológicos y metabólicos de disfunciones que apoyan que en determinados sentidos los TEA son una enfermedad sistémica, no sólo del sistema nervioso central, aunque es evidente que hay zonas localizadas de peor funcionamiento o más implicadas en la interacción social, que es el núcleo problemático en el autismo", ha señalado Parellada.

La especialista ha apuntado que se trata de trastornos absolutamente biológicos con un origen epigenético: una mezcla entre lo ambiental y lo genético en la etapa embrionaria que va produciendo una serie de alteraciones dinámicas, que se mantienen y que generan problemas en los sucesivos pasos del neurodesarrollo.

Hay una serie de mecanismos patogénicos comunes: procesos proinflamatorios y alteraciones del metabolismo oxidativo, que son el siguiente punto de la cascada. "Son puntos muy importantes para identificar marcadores biológicos y dianas terapéuticas desde las que poder intervenir, más fáciles de abordar que las causas originarias.

Si detectamos esos mecanismos intermedios podemos actuar y modificar funciones, porque hay que huir de la concepción del autismo como una encefalopatía estática mantenida con una estructura patológica desde el principio. Hay determinados cambios funcionales que van evolucionando, muchas veces de forma patológica a medida que el cerebro sigue madurando".

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